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Lunes, 24 de Noviembre del 2025

¿Cómo carajx elijo el nombre de mi marca?

¿CÓMO CARAJX ELIJO EL NOMBRE DE MI MARCA?

Elegir el nombre de tu marca no es una pavada. No es “lo primero que se me ocurre” ni “después lo cambio”. No.
Acá viene la verdad incómoda: un mal nombre te persigue para siempre.
Y uno bueno… te abre puertas, te posiciona, te da identidad y te ahorra plata en comunicación.

Pero tranqui, no entremos en pánico todavía.
Vamos paso por paso.


1. Primero: no arranques buscando “algo lindo”

La mayoría cae en ese pozo. “Ay, quiero un nombre canchero”.
No.
Primero definí quién sos, qué hacés y por qué existís.
Si no podés explicar en una frase qué aporta tu marca al mundo, no estás lista para elegir el nombre.
Crudo, pero real.

Preguntas que te obligan a ponerte seria:

  • ¿Qué problema resolvés?

  • ¿Qué te hace distinta a tu competencia?

  • ¿A quién querés atraer?

  • ¿Cuál es tu estilo: clásico, futurista, artesanal, premium, disruptivo?

Sin esa base, cualquier nombre es humo.


2. Buscá palabras que representen tu esencia (no tus gustos)

Esto duele, pero alguien tenía que decírtelo:
el nombre no es para vos, es para tu cliente.

Armate un banco de palabras que hablen de:

  • tu propuesta de valor

  • tu estilo

  • tu energía

  • tu industria

  • tu diferencial real, no el que te gustaría tener

Ejemplo: si tu marca es de bienestar pero tu diferencial es que sos minimalista, conceptos como “simple”, “claro”, “calma”, “pureza”, “orden” te sirven.
Si querés un nombre para logística y sos ultra eficiente, buscá palabras como “rápido”, “nodo”, “ruta”, “punto”, “tramo”.


3. El nombre tiene que VIVIR bien

No alcanza con que suene lindo.
Tiene que funcionar en:

  • Instagram

  • dominio web

  • boca a boca

  • WhatsApp

  • packaging

  • cartel

  • email

Si se escribe raro → descartado.
Si nadie lo entiende al escucharlo → descartado.
Si lo tenés que deletrear → descartado.
Si tu abuela lo lee y dice “¿y esto cómo se dice?” → DESCARTADO.

La simpleza no es aburrida. Es estratégica.


4. Evitá los clásicos errores que te arruinan la marca

  • Nombres demasiado largos
    Nadie recuerda frases. Recordamos sonidos.

  • Nombres que parecen a otros
    No seas “la copia barata” de otro emprendimiento.

  • Cosas obvias del rubro
    Tipo “Estética Bella”, “Panadería El Pan”...
    Basta.

  • Traducciones raras en inglés
    No todo tiene que tener mood Starbucks.

  • Nombres que enamoran pero no venden
    Sí, pasa.


5. Acá tenés fórmulas que sí funcionan

Porque elegir a mano limpia es para masoquistas.

A. Combinaciones simples

Dos palabras que juntas hacen sentido:
→ Agua Clara
→ Casa Nómada
→ Punto Norte

B. Neologismos (meter dos palabras en una)

→ Panoteca
→ Lunática

C. Conceptuales (hablan del espíritu, no del producto)

→ Raíz
→ Prisma
→ Norte
→ Bruma

D. Personaje o nombre propio

Funciona si tenés una historia detrás.
→ Olivia
→ Malvina
→ Félix

E. Funcionales (te dicen qué hacés en 2 segundos)

→ Gestoría On
→ Viajes Aterrizar


6. Test de fuego: si no pasa esto, no sirve

Antes de enamorarte del nombre, probalo:

  • ¿Alguien lo puede recordar después de escucharlo una vez?

  • ¿Se entiende a qué vas sin mucha vuelta?

  • ¿Se siente tu marca ahí adentro?

  • ¿Lo podés usar como marca registrada?

  • ¿El @ en Instagram está disponible?

  • ¿El .com / .com.ar / .xyz no está tomado?

Si no pasa 3 de estas, seguí buscando.


7. No te enamores del primero que salga (aunque duela)

Hay nombres que son como los ex que no superaste:
te encantan a vos y a nadie más.
La marca no es terapia: es estrategia.

Hacé una lista de 15–20 nombres y filtrá sin piedad.


8. Y sí, a veces la inspiración llega cuando dejás de pensar

Una ducha.
Un viaje en bondi.
Un audio de 6 minutos a tu mejor amiga descargando bronca.
Ahí aparece.

Pero para que aparezca, primero tenés que tener claro TU DIRECCIÓN.
Si no, la creatividad es solo ruido.


9. Conclusión: elegir el nombre de tu marca no es magia, es método

El “carajo” del título no es casual.
Nombrar una marca es un proceso mental, creativo y estratégico que define cómo te van a ver durante años.

Y si todo esto te está quemando la cabeza, tranquila.
Para eso existe la asesoría: una hora, vos, yo, y tu marca dejando de ser un caos y convirtiéndose en identidad.